Historia mínima de las mokas italianas.
Contaré la historia de una famosa persona, o no. Si usted vive en México pero ha sido poseedor de una bonita cafetera italiana, sabe bien la facilidad con la que uno puede quemarles el asa una mañana cualquiera. Y si lo sabe, seguro ha vivido también la amarga y compleja experiencia de encontrar en dónde arreglarlas. Basta un descuido, unos minutos de distracción, una hornilla demasiado prendida, para que justo esa parte de tan preciado objeto se achicharre para siempre. También puede pasar la tragedia de que un buen día, sin previo aviso, se rompa. Cual sea la situación, encontrar quien arregle tales desperfectos no es una misión sencilla. En esta casa nos preciamos (hablo en plural porque me refiero a mí y a mis demonios) de contar con dos ejemplares de dichos aparatos. Una fue adquirida en Italia y la otra en Amazon. A ambas les quemé el asa dos mañanas cualquieras pero me negué a deshacerme de ellas. La primera tenía un valor sentimental por haberla traído de una via...

